Prevención de la Deserción Escolar
School Dropout Prevention
por Leslie F. Hale, Ed.D., NCSP
Bartlesville, OK
¡Los Desertores de la Escuela Superior le Cuestan algo
a todo el Mundo!
Existen dos costos ligados a la
deserción escolar. Estos son tanto personales como sociales. La pérdida de
impuesto y producción, además del costo que implica la asistencia que ha de
proveérsele a los desertores, hacen del tema de la deserción escolar uno de
gran interés para todo contribuyente. En los Estados Unidos, cada grupo anual
de desertores le costará al país 200 billones de dólares a través de sus vidas
en salarios perdidos y contribuciones no devengadas. Los desertores comprenden
cerca de la mitad de los jefes de familia que reciben asistencia social, y el
porcentaje es mayor entre la población confinada en prisiones. El costo promedio
anual para mantener a un prisionero es por lo menos tres veces mayor que la
cantidad de dólares necesarios anualmente para educar a un niño de edad escolar.
Este costo no toma en consideración los costos de la adjudicación de estos crímenes
que enviaron a estos desertores a prisión, ni los costos monetarios y personales
de los crímenes en sí.
El costo personal de la deserción escolar incluye devengar
solo la mitad del ingreso anual que ganaría un graduado de escuela superior
para el tiempo que tenga la edad necesaria para ingresar al mundo del trabajo,
mientras que la posibilidad de vivir bajo los niveles de pobreza es tres veces
mayor para los desertores que para aquellos que finalizaron la escuela superior.
¿ Cuán Grande es el Problema?
Calcular una tasa de deserción precisa
es casi imposible, ya que las escuelas difieren en sus definiciones de un desertor
y en sus métodos de seguimiento de un estudiante que se ha dado de baja y regresa,
o de aquellos que dejan el distrito y reingresan en otro. Aun con las discrepancias
en los métodos de recopilación de datos, aparenta ser que no menos del 15% de
las personas entre las edades de 16 y 24 años no están matriculadas en la escuela
o no han adquirido un diploma de escuela superior o certificado de equivalencia.
La tasa de los que no completan la escuela superior entre las edades de 16 y
24 años en muchas áreas urbanas llega a ser tan alta como 35%. En 1994 el Negociado
del Censo de Estados Unidos indicó que el 20% de los adultos mayores de 25 años
de edad no han completado la escuela superior.
¿ Quién Está en Riesgo de Desertar?
Condición Étnica:
La información demográfica sugiere que mientras la proporción de estudiantes
afroamericanos que completan la escuela superior es menor a la de los blancos,
la proporción en que terminan la escuela superior es comparable cuando ésta
se ajusta por las diferencias de condiciones socioeconómicas familiares. Sin
embargo, los latinos y americanos-nativos tienen una proporción menor de graduados
de escuela superior que los blancos y los negros, aun cuando se toma en consideración
su condición socioeconómica. Para el año 2010 se espera que la población latina
sea el grupo minoritario mayor en los EEUU, representando el 21% de la población.
En muchas áreas urbanas , cómo proceder con la población de desertores de este
grupo en particular, se ha convertido en una inquietud de primera urgencia.
Género:
Aparentemente no existe una diferencia significativa en las proporciones de
deserción entre niños y niñas. Sin embargo, aparentemente desertan por razones
diferentes: Las niñas posiblemente desertan debido a embarazo o matrimonio,
mientras que los niños lo hacen para conseguir empleos. Además, debido a problemas
de conducta, los niños tienen una probabilidad doble de desertar que las niñas.
Ejecución:
Una ejecución académica pobre es el factor principal que predice
a un desertor escolar. Las calificaciones pobres y puntuaciones bajas en los
exámenes, sin importar la habilidad, pueden aumentar la frustración del estudiante
y reducir la motivación a permanecer en la escuela. Además, la retención en
un grado está altamente relacionada con la deserción escolar - algunas investigaciones
indican que los estudiantes que han sido retenidos tienen una probabilidad tres
veces mayor de desertar que los estudiantes que no han sido retenidos.
Conducta: Los estudiantes que desertan
tienden a exhibir un historial de serios problemas de conducta comparados con
aquellos que completan la escuela superior. Este historial puede estar presente
desde los grados primarios. Los esfuerzos de prevención pueden aumentar si
vemos los problemas conductuales como síntomas de una futura deserción escolar.
Estos síntomas pueden ser tratados si se identifican temprano.
Asistencia escolar:
Los desertores escolares tienen promedios más altos de ausencias y tardanzas
que aquellos que se mantienen en la escuela. Los problemas de asistencia pueden
ser una señal temprana del estudiante que se está saliendo del proceso escolar;
la asistencia escolar refleja la motivación del estudiante y el apoyo paternal.
Actitudes del estudiante hacia la escuela:
Los estudiantes que desertan tienen mayor tendencia a percibir la
escuela como un ambiente irrelevante o de poco apoyo. Algunos investigadores
sugieren que el enlace psicológico que el estudiante tenga con la escuela y
su inversión en el proceso de aprendizaje son claves para el éxito social y
académico y por ende claves para mantenerse en la escuela.
Características familiares:
Los recursos económicos limitados están altamente relacionados con el promedio
de deserción, pero la relación aparenta ser indirecta. Muchos de los factores
de riesgo están relacionados al ingreso familiar - educación de los padres,
padres solteros, éxito académico limitado, problemas de conducta y asistencia
escolar. La actitud de los padres está claramente relacionada con el compromiso
del estudiante en aprender y los promedios de graduación. Los padres de desertores
son más propensos a ver la escuela de forma negativa, valorar muy poco la asistencia
escolar y el éxito académico. Es posible que los hermanos, al igual que los
padres, influencian al estudiante en su decisión de desertar la escuela. Estudiantes
que tienen un hermano que ha desertado están en mayor riesgo de desertar ellos
mismos. También enfrentan barreras adicionales para el compromiso escolar las
familias de diversas culturas y familias cuyo idioma primario no es el inglés.
Esto aparenta poner a estos estudiantes en un riesgo mayor de deserción. El
personal escolar puede interpretar mal las costumbres y estilos de crianza como
falta de interés en la educacion escolar y no lograr identificar las formas
apropiadas y efectivas de promover la participación de los padres en la educación.
Estos estudiantes están más propensos a experimentar enajenación y alejarse
del ambiente escolar.
Relaciones con los compañeros:Los desertores están más propensos a manifestar aislamiento social y
falta de interés en actividades sociales escolares que los no desertores. Mientras
que los desertores tienden a participar en actividades de la comunidad, aquellos
que se mantienen en la escuela se identifican con las actividades escolares.
¿Qué Puede Hacer un Padre para Mantener a un Estudiante
en la Escuela ?
Un estudiante sin éxito, y a menudo
infeliz, afecta a toda la familia. Cuando un estudiante deserta la escuela,
es fácil culparlo por sus fracasos. A veces el estudiante ha sido negligente
en cuanto su asistencia y trabajo escolar. A veces la escuela no ha ofrecido
respuestas a las necesidades individuales del estudiante. A veces el personal
escolar siente que los padres debieron haber sido más sensibles a los esfuerzos
de la escuela por ayudar.
Mientras que asignarle la culpa al estudiante no exitoso
puede hacer sentir bien al censurador, esto no ayuda a identificar el problema
mas importante: ¿Qué se puede hacer para educar a este estudiante? A continuación
se mencionan algunas sugerencias para dirigirlo en la resolución del problema:
Enfoque en las metas del estudiante:En vez de enfocarse en por qué el estudiante no es exitoso en la escuela,
ayude al estudiante a identificar qué es lo que desea de la experiencia escolar.
Haga que escriba una lista de las barreras escolares, personales y domésticas
que limitan alcanzar esas metas. En ocasiones, el dialogar sobre cómo superar
las barreras para alcanzar las metas ayuda a enfocar los esfuerzos de manera
más productiva que solo renunciar o quejarnos.
Motive la participación escolar:
Motive al estudiante a asistir regularmente a la escuela y a participar
en al menos una actividad extracurricular en la escuela o con grupos de estudiantes
que aún permanecen en la escuela. Estas actividades hacen al estudiante sentirse
parte de un grupo (importante para la escuela) y más motivados a ejecutar, para
así poder participar. Si la falta de éxito académico de los estudiantes los
restringe de toda otra actividad excepto las académicas, por lo regular no ven
la importancia de seguirlo intentando. Ellos deben asumir una visión positiva
del futuro, que llene las necesidades de compañerismo/afinidad típicas de las
adolescencia. Si éstas no se satisfacen en el ambiente escolar, a menudo encontrarán
maneras de llenar estas necesidades en ambientes y grupos menos deseables.
Considere ambientes escolares alternos:
Hable con el consejero escolar y/o el psicólogo escolar para ver si las metas
del estudiante pueden ser alcanzadas en el ambiente escolar actual. De no ser
así, haga que la escuela identifique ideas de ambientes alternos para el aprendizaje
del estudiante. Incluya al estudiante en todas sus discusiones con el personal
escolar. Si usted investiga ambientes de educación alternos, haga que el estudiante
lleve a cabo los contactos, visitas, lleve los formularios y haga las preguntas.
Ellos deben ver que tienen que ser personalmente responsables si quieren ser
tratados como adultos.
Considere metas postsecundarias realistas:
No se empeñe en la idea del estudiante universitario. Las preguntas
más importantes son, ¿Qué es lo que el estudiante encuentra interesante?, ¿En
qué el estudiante es bueno? y ¿Cuál de estas áreas de habilidades es comerciable?
Si el asistir a la universidad es la manera de alcanzar la meta vocacional,
establezca pasos para llegar a ella. En muchos casos, un entrenamiento técnico
postsecundario o un programa de 2 años en un colegio de la comunidad es más
apropiado para alcanzar las metas del estudiante y hacerlo(a) empleable. Algunos
datos a recordar cuando esté ayudando al estudiante a planificar su futuro educacional
son :
- Los trabajos diestros
aumentarán hasta representar el 65% de todos los empleos disponibles en el año
2000.
- El segmento de mayor
y más rápido crecimiento de la fuerza laboral técnica que está surgiendo no
requiere un grado universitario de 4 años.
- Aproximadamente el 30% de los que comienzan la universidad la
abandonan luego de un año.
- El promedio de éxito
en completar la universidad es de 25%.
- Sólo el 25% de los
nuevos empleos en el futuro requieren un bachillerato.
Considere el GED
(por sus siglas en inglés, significa desarrollo de educación general)
si un ambiente educacional apropiado no está disponible para su estudiante en
la escuela regular. Este examen de equivalencia es muy respetado entre patronos
e instituciones de educación superior. Los estudiantes pueden estudiar para
este examen a través de programas de educación comunitarios, programas de educación
alternativa o independientemente. El punto es enfatizarle a todos los estudiantes
que el diploma o el GED es solo el primer paso para terminar su educación. La fuerza laboral del
mañana requerirá educación postsecundaria, aun para los trabajos de nivel inicial.
Identifique las necesidades especiales:Consulte con el personal de la escuela para determinar si el estudiante
podría tener un problema de comportamiento o aprendizaje específico que interfiere
con el aprendizaje. Ejecutoria baja, retención en el grado y dificultades en
el comportamiento son grandes pronosticadores de la deserción escolar. La evaluación
de posibles problemas de comportamiento y aprendizaje podrían ayudar a identificar
los servicios especiales para ayudar al estudiante a encontrar la manera de
tener más éxito en la escuela.
Translated and adapted from Helping children at home
and school: Handouts from your school psychologist, pp. 97-99,
by A. Canter & S. Carroll, Eds., 1998, Bethesda, MD: NASP.
School professionals and organizations (e.g.,
the PTA) can print the fact sheets individually for hard copy distribution.
However, all fact sheets must be disseminated in the original form
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in print or online format.
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